40 años

ayudando a las empresas
y ofreciendo soluciones

Seleccionados

como mejor despacho
profesional especializado

Estoy tranquilo

porque sé que estoy en buenas manos

Más

de 10.000 profesionales y 400 oficinas
a su servicio por todo el mundo

Dedícate a hacer
crecer tu negocio

Nosotros velamos por tu tranquilidad

La solidez

de formar parte
de un gran grupo internacional

Un gran equipo

para dar solución
a todos sus problemas.

Añadimos

a la especializacion
una vision estratégica global

Contamos con expertos

allí donde los necesite

La satisfacción

de ver mi esfuerzo recompensado

Pacto sucesorio

¿Qué es el pacto sucesorio?

El pacto sucesorio es una herramienta ideal para organizar la transmisión del patrimonio familiar, pues nos permite ordenar la herencia futura mediante un contrato en el que las partes pueden nombrar heredero y también realizar atribuciones particulares de herencia.

Mediante un pacto sucesorio, dos o más personas pueden celebrar un contrato que tenga por objeto la sucesión de ambos o de cualquiera de ellos, pudiendo nombrar en dicho contrato herederos u otorgar atribuciones particulares a favor de las personas que deseen (asimilables a los legados), en virtud de los cuales se asignará al beneficiario de dicha atribución la titularidad de un bien o derecho concreto de los obrantes en el patrimonio del futuro difunto.

En definitiva, lo que permite este contrato es que dos o más personas puedan ordenar su sucesión sin necesidad de acudir a la institución del testamento o evitar que la misma desemboque en las reglas de la sucesión intestada, determinando qué personas y en qué modo devendrán titulares de su patrimonio (es decir, de todos sus bienes, derechos y obligaciones) una vez llegada su muerte.

Hay que tener en cuenta que este instrumento no puede utilizarse en todo el territorio nacional, pues sólo se admite en Navarra, Vizcaya, Aragón, Baleares, Galicia y Cataluña. Por tanto, solamente podrán otorgar pactos sucesorios válidos las personas que tengan vecindad civil en alguno de los citados territorios.

Ventajas

Frente al testamento, la institución del pacto sucesorio presenta incuestionables ventajas si lo que se pretende es asegurar la tranquilidad de que entre los otorgantes se conocerá por todos, y hasta el último día, la voluntad del causante. Se excluyen, así, sorpresas una vez producida la defunción, en el momento de abrir el testamento ya que el pacto sucesorio es esencialmente irrevocable.

El testamento es un acto unilateral que sólo depende de la voluntad de quien lo firma quien puede cambiar de opinión y otorgar un nuevo testamento que deje sin efecto el anterior. En cambio, el pacto sucesorio es un contrato, que no depende de un solo firmante sino de todos ellos, de forma que sólo se podrá modificar y revocar por acuerdo de todos los que lo firmaron o bien por las causas legales para resolverlo.

Así pues, el pacto sucesorio nos da la seguridad y la confianza de que lo firmado se va a cumplir cuando se produzca el fallecimiento, mientras que el testamento siempre será una incógnita hasta que se abra el último que el causante otorgó.

Especial relevancia para la Empresa Familiar

A través del pacto sucesorio son muchos los aspectos que podemos regular y que resultan fundamentales para el futuro desarrollo de la empresa familiar: podemos utilizarlo para designar heredero; para asignar elementos concretos de la herencia a ciertos beneficiarios (por ejemplo: las acciones de la empresa familiar o inmuebles); pero además, el pacto también puede utilizarse para imponer obligaciones o condiciones a quienes hemos designado como receptores de algunos bienes (por ejemplo, que el hijo que vaya a recibir el negocio familiar tenga que ocupar el cargo de administrador de la empresa; obligarlo a mantener y dar continuidad a la empresa familiar o bien exigir que ciertas ramas del negocio se mantengan indivisas, debiendo transmitirse en su integridad).

¿Cuándo se suele usar en la práctica?

En la práctica, la figura del pacto sucesorio suele ser utilizado principalmente:

-Para otorgar una especie de testamento mancomunado entre cónyuges (a través del heredamiento mutual y preventivo).

-Para ordenar la sucesión de las empresas familiares, pues entre todos los miembros de la familia titulares de la actividad económica se puede pactar la sucesión de los titulares de la compañía de forma global y conjunta, determinando la titularidad de las acciones o bienes productivos de la misma e incluso imponiendo cargas u obligaciones a los herederos (tales como, por ejemplo, determinar qué miembro de la familia debe ostentar la administración de la empresa, exigir la indivisibilidad o enajenación de la compañía, asegurar un determinado nivel de ingresos a familiares del socio premuerto, etc.).

-Para distribuir el patrimonio de forma conjunta en familias extensas de capacidad económica elevada.

 

¿Quiénes pueden otorgar un pacto sucesorio?

Las personas que firman el pacto sucesorio deben tener un vínculo de parentesco entre sí: cónyuges, parejas de hecho, parientes en línea directa ascendiente (padres, abuelos…) o descendiente (hijos, nietos…) o parientes en línea colateral hasta cuarto grado (primos, tíos y sobrinos). Incluso podemos implicar a la familia política en el pacto sucesorio, pues la ley permite otorgarlo con los parientes de nuestra pareja en línea directa (suegros) y colateral hasta el segundo grado (cuñados).

Sin embargo, el favorecido por lo pactado puede ser cualquiera, ya sean los mismos otorgantes o terceras personas, sean o no familiares.

Formalización en escritura pública

Los pactos sucesorios deben otorgarse en escritura pública para que sean válidos. Una vez otorgada la escritura pública, el Notario lo comunicará al Registro de Actos de Última Voluntad, como hace con los testamentos.

Además, en el caso de atribuciones particulares referidas a inmuebles, pueden hacerse constar en el Registro de la Propiedad; y si abordan la continuidad de una empresa familiar, podrá acceder su existencia al Registro Mercantil de la forma y la manera prevista para los protocolos familiares.

 ¿Cómo tributa un pacto sucesorio?

La constitución de un pacto sucesorio y la subsiguiente designación de heredamiento o de atribución particular generan una adquisición patrimonial a favor de la persona designada, la cual se podrá materializar en vida del otorgante o bien a su fallecimiento.

A efectos tributarios, esta adquisición patrimonial tendrá la consideración de adquisición gratuita mortis causa, lo que determinará su sujeción al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Así lo establece el artículo 3 de la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, sobre el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, afirmando que constituye hecho imponible del mismo la adquisición de bienes y derechos por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio, así como la interpretación que de dicha normativa ha realizado la Dirección General de Tributos sobre la materia (V1521-14 de 10 de junio de 2014).

El art. 11 b) de 1629/1.991 del Reglamento del Impuesto de Sucesiones y donaciones (RISD) establece entre otros títulos sucesorios: “b) Los contratos y pactos sucesorios…”. Por ello, podemos manifestar que los pactos sucesorios son títulos sucesorios equiparables a la herencia, legado, y donaciones mortis causa, que tributarán bajo el impuesto de sucesiones.

Por otro lado, la ganancia patrimonial que se produce en sede del difunto, que es la diferencia entre el valor del bien desde su adquisición hasta la fecha de fallecimiento (lo que antes tributaba bajo la denominada “plusvalía del muerto”) queda exenta del impuesto en virtud del art. 33.3 b) del IRPF en las transmisiones mortis causa.

Cuando en el pacto sucesorio se establece una atribución de presente, es decir, se da la plena propiedad y libre posesión de un bien al futuro heredero, por parte del futuro causante, todo ello como un supuesto “adelanto de la herencia”, según el art. 24 de la citada Ley 29/1987, en las adquisiciones producidas en vida del causante como consecuencia de contratos y pactos sucesorios, el impuesto se devengará el día en que se cause o celebre dicho acuerdo.

Así pues, los pactos sucesorios con entrega de presente tributarán siempre por sucesiones (al ser títulos sucesorios), pero si hay entrega de bienes en el momento de celebrarlo, el impuesto se devengará en el momento de firmar el pacto. Es decir, tributará por sucesiones en el momento de la firma notarial. Y si tributa por sucesiones le alcanzará el amparo del 33.3 b) del IRPF quedando fuera de gravamen la ganancia patrimonial.

Analizando el efecto de las posibles donaciones que realiza el causante antes de su fallecimiento, cabe decir que, si el transmitente falleciera antes de los cuatro años, la transmisión de presente con pacto sucesorio no acumula a la herencia, tal y como se determina en la Consulta Vinculante nº 3087-13 de la Dirección General de Tributos que considera que “no acumula porque la normativa del impuesto no ha prescrito tal supuesto.”

Del mismo modo, como el pacto implica atribución mortis causa, no cabe acumulación entre dos pactos sucesorios con entregas de presente otorgados por un instituyente a favor de la misma persona.

En efecto, si otorgamos varias donaciones al mismo donatario, éstas se acumulan a efectos del ISD al donatario (dentro de los tres años) y al heredero (dentro de los cuatro años). En cambio, si esas mismas donaciones las hacemos a través de pactos sucesorios, no acumularán, ya que estamos ante transmisiones mortis causa que no contemplan las acumulaciones.

Respecto a la evolución sobre la interpretación administrativa y jurisprudencial de la tributación del pacto sucesorio, hasta ahora, la adquisición patrimonial por medio del pacto tanto atribución de presente, como en el momento de la defunción, se trataba como una adquisición gratuita mortis causa, tributando por sucesiones. Si bien, la DGT establecía que, no son transmisiones mortis causa y asimilaba a la donación la ganancia patrimonial en IRPF generada en el constituyente, quedando sujeta a tributación cuando el pacto sucesorio significa atribución de bienes.

En el caso concreto de Cataluña, la CV nº 4733-16 viene a dar una respuesta respecto a la interpretación de la fiscalidad en los pactos sucesorios catalanes. Por un lado, deja claro que los pactos sucesorios catalanes son títulos sucesorios, a efectos del ISD y por tanto: “Lo expuesto (que tributa por sucesiones y devengo el día de la celebración del pacto) es plenamente aplicable al pacto sucesorio regulado en el art 431.19.2 (Ley 10/2.008 Libro IV C.C.C)”, si bien realiza una distinción que no deja sorprender.

Si estamos ante un heredamiento simple y cumulativo (art. 431-19 C.C.Cat: “El heredamiento es cumulativo si, además de conferir la calidad de heredero del heredante, atribuye a la persona instituida todos los bienes presentes del heredante y no pierde este carácter aunque el heredante excluya bienes concretos de la atribución de presente”), el ISD se devenga por la atribución de presente que se excluye del heredamiento, el día de la celebración del pacto, quedando exento en IRPF por aplicación del 33.3.b) en las adquisiciones de presente.

En cambio, si estamos ante un pacto sucesorio de atribución particular (431-29 C.C.Cat) con transmisión de presente de bienes, el acto se considera donación (es decir tributaría por donaciones, aunque no lo deja claro), estableciendo que ”la transmisión de presente se considerará donación, en este supuesto el pacto sucesorio adquiere un carácter hibrido anticipando el devengo del impuesto (art. 24) y habrá de regirse por la normativa propia de las adquisiciones a título gratuito inter vivos” y añadiendo que: “La inexistencia de ganancia patrimonial tendría que canalizarse a través del 33.3 letra c” (donación de empresa o participaciones -65 años, cese actividad, regla de mantenimiento). Con lo que parece que los pactos sucesorios de atribuciones particulares con entrega de presente tributarían por donaciones y no quedarían exentas de la ganancia patrimonial del 33.3.b del IRPF, a excepción de las entregas de empresas individuales y participaciones de empresas, siempre y cuando cumplan los requisitos para ya tener, de por sí, la bonificación de la que ya gozan.

A la vista de las distintas interpretaciones, cabe esperar una regulación concreta sobre la tributación de los pactos sucesorios ante la diversidad de tratamientos jurisprudenciales en figuras semejantes.

Pueden ponerse en contacto con este despacho profesional para cualquier duda o aclaración que puedan tener al respecto.

Todavía no hay comentarios.

Deja tu comentario

Nombre*

E-mail*

Website

Comentario*

*